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Los caseros son el grupo de mayor renta de España incluso sin contar los ingresos de sus alquileres

Entre el 73% y el 79% de los hogares de caseros se ubica en los dos cuartiles de renta más elevados, según datos recogidos por el Grupo de Estudios Críticos Urbanos (GECU).

Un grupo de personas con pancartas de 'Regulación Estatal de alquileres a precios adecuados a los salarios de la población' durante una concentración de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) para exigir una ley de derecho a la vivienda, a 28 de
Un grupo de personas con pancartas en una concentración para exigir una ley de derecho a la vivienda, a 28 de febrero de 2023, en Valencia. Imagen archivo. Jorge Gil / Europa Press

Los caseros son el grupo de mayor renta de España, incluso sin contar los ingresos de sus alquileres. El grupo social seguiría superando en aproximadamente 20.000 euros anuales los ingresos de los hogares de los inquilinos. Este dato, recogido en el informe El mercado de alquiler: fuente de desigualdad social del Grupo de Estudios Críticos Urbanos (GECU), subraya el papel del alquiler como un potente mecanismo de amplificación y reproducción de la desigualdad socioeconómica.

Según datos recabados por el GECU, entre el 73% y el 79% de los hogares de caseros se ubica en los dos cuartiles de renta más elevados. Entre los hogares de inquilinos, solo entre el 25% y el 35% se encuentran en los segmentos de renta más altos. Los segmentos de ingresos más bajos incluyen al 65% y 75% de los hogares de inquilinos, en comparación con el 21% y 27% de los hogares de caseros.

De esta forma, los hogares de caseros disfrutan de una renta mediana bruta anual de entre 50.604 y 56.473 euros. Mientras que la renta mediana bruta de los hogares de inquilinos se sitúa entre 19.758 y 26.288 euros. "Estas cifras ponen de manifiesto una notable brecha económica entre los distintos segmentos poblacionales, de acuerdo tanto a su régimen de tenencia de la vivienda como a su posición en la transferencia de rentas residenciales", sostiene el análisis, que firman Javier Gil, Miguel García-Duch, Lorenzo Vidal y Miguel A. Martínez. 

Por un lado, la generación inquilina proviene mayoritariamente de la población con menores ingresos, donde el elevado precio de los alquileres les lleva a situaciones de mayor empobrecimiento y precariedad. Por otro, la generación de caseros se sitúa mayoritariamente entre las franjas de la población de mayor renta, a la que se suma además la transferencia que recibe de los inquilinos. 

Los propietarios de viviendas en alquiler han ido ampliando su patrimonio para responder a esta demanda creciente, constituyendo así una nueva "generación de caseros". El informe del GECU explica que se trata de un grupo social que obtiene rentas por el alquiler de casas y que ha ido creciendo paulatinamente en número desde la burbuja de los 2000 hasta representar a día de hoy alrededor del 9,5% de todos los hogares. 

La subida del precio del alquiler favorece la desigualdad

El mercado de alquiler se ha convertido en un medio principal de empobrecimiento de la población y en motor de la desigualdad social. El incremento en los precios de los alquileres contribuye al aumento de los ingresos de los caseros. El informe de GECU señala que solo en la última década, los precios de oferta de los alquileres han subido de media un 77% en todo el país.

El aumento del precio de los alquileres ha sido más del doble que el aumento de la renta de los hogares

En el mismo periodo, el incremento medio de renta disponible de los hogares ha sido del 33%. Es decir, el aumento del precio de los alquileres ha sido más del doble que el aumento de la renta de los hogares; en concreto, 2,3 veces superior.

A pesar de las políticas implementadas en años recientes orientadas a moderar la escalada de los precios, estas no han logrado mitigar la creciente desigualdad social vinculada al rentismo en el acceso a la vivienda. "Cualquier medida que no incluya políticas para reducir la transferencia regresiva de rentas de los inquilinos hacia los caseros, está destinada a cimentar una grieta social cada vez más ancha", aseguran los investigadores.

Para reequilibrar la desigualdad social, desde GECU apuestan por la implementación de políticas para reducir los precios del alquiler, con el objetivo de ajustarlos a los ingresos de los hogares inquilinos para satisfacer sus necesidades residenciales básicas. "Estamos hablando de que los alquileres bajen a los precios de 2015, para reducir la desvinculación entre alquileres y salario que se ha producido durante la última década", manifiestan a Público.

"Se deben revertir todas las políticas que durante la última década han convertido la inversión en vivienda en alquiler en una de las inversiones más rentables y seguras, como los privilegios fiscales que reciben los caseros (tanto las personas físicas como los inversores institucionales), y establecer un nuevo marco regulatorio que garantice la función social de la vivienda por encima de otros factores", añaden.

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